TENOR LIGERO Y LÍRICO LIGERO


El tenor ligero y el tenor lírico-ligero no son similares a juicio de los más expertos, pero yo lo he agrupado bajo un único apartado (con epígrafes diferenciados, eso sí) porque la sutileza de sus diferencias son para mí inapreciables (aunque existan). Ambos tienen una voz aguda con falta de brillo o timbre pero dotadas de capacidad para las agilidades. A estos tenores se les ha llamado «tenore di grazia» capaces de dominar el sonido hasta apagarlo suavemente.

La interpretación de Tito Schipa en el ária «Una furtiva lagrima» de la ópera «L'elisir d'amore» es un ejemplo.

Yo traigo como paradigma de un tenor lírico-ligero la interpretación que hace el tenor canario Alfredo Kraus de la pieza "Ah! mes amis, quel jour de fête!" de la ópera «La fille du régiment». Kraus tenía en esta interpretación en el escenario de la Ópera de París nada menos que 59 años. Aún así, es una actuación admirable.









ALGUNOS TENORES LIGEROS Y LÍRICO-LIGEROS


    
    
    John Aler
    Luigi Alva
    Rockwell Blake
    Lawrence Brownlee
    Juan Diego Flórez
    Raúl Giménez
    John van Kesteren
    Alfredo Kraus
    Alexey Kudrya
    Nicola Monti
    William Matteuzzi
    Tito Schipa
    Léopold Simoneau
    Ferruccio Tagliavini
    Cesare Valletti
 



    









   






ALGUNOS PAPELES PARA TENORES LIGEROS Y LÍRICO-LIGEROS

   
   

        Conde Almaviva, El barbero de Sevilla (Rossini)
        Arnold, William Tell (Rossini)
        Arturo, I puritani (Bellini)
        Belmonte, El rapto en el serrallo (Mozart)
        Count Ory, Le Comte Ory (Gioachino Rossini)
        Elvino, La sonnambula (Bellini)
        Ernesto, Don Pasquale (Donizetti)
        Fenton, Falstaff (Giuseppe Verdi)
        Ferrando, Così fan tutte (Mozart)
        Henry Morosus, Die schweigsame Frau (Strauss)
        Lindoro, L'italiana in Algeri (Rossini)
        Nemorino, L'elisir d'amore (Gaetano Donizetti)
        Don Ottavio, Don Giovanni (Mozart)
        Don Ramiro, La Cenerentola (Rossini)
        Tonio, La fille du régiment (Donizetti)

       
   



   














 


   























   
       
       

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«Tenore di grazia»

En Italia se dió este nombre a los tenores ligeros, aunque realmente «tenore di grazia» es una característica, una habilidad, un estilo, que pueden tener igualmente los tenores lírico-ligeros o los líricos puros. Un «tenor di grazia» domina los apagamientos de la voz (sfumature) y otros matices del canto.

Uno de esos "tenore di grazia" fue sin duda Tito Schipa que sin poseer una voz potente su canto era dulce y melodioso, como un susurro. Existe una grabación cinematográfica de Schipa interpretando "Una furtiva lagrima", pero está incompleta y allí donde se anuncia que sí lo está, falta a la verdad. Traigo aquí, sin embargo, "Tu che a Dio" de «Lucia de Lammermoor» donde se aprecia este abandono de Schipa y su voz melodiosa, con su estilo inconfundible de un "tenor di grazia".

TENOR  LÍRICO LIGERO

El tenor lírico-ligero posee las características del tenor ligero y las del lírico, llegando a las zonas bajas del pentagrama. Hay quien les llama tenores mozartianos porque son adecuados para cantar ciertas piezas del genio de Salzburgo. Claro está que determinados papeles atribuidos en un principio a este tipo de tenores (Ferrando de Così fan tutte, el Duque de Mantua de Rigoletto, Alfredo, de La traviata, Don Ottavio de Don Giovanni, Tamino de la Flauta Mágica) bien podrían ser interpretados por tenores líricos dado su caracter varonil aunque llenos de matices.








El Fa sobreagudo de Arturo

Jamás se ha escrito una nota tan alta como la que teóricamente debe alcanzar Arturo en "Credeasi, misera!" del acto III de la ópera I Puritani, de Vicenzo Bellini. ¡Nada menos que un Fa 5! que es como alcanzar el cielo para la voz de un tenor. Yo no he escuchado a nadie llegar a semejante exosfera, y el cantante que no ha recortado bajando unos peldaños, ha falsetado la nota.

Viendo la "negra" en el pentagrama parece cosa de locos, pero hay quien sostiene que el tenor que estreno esta obra, Giovanni Battista Rubini, gran amigo del compositor, si la cantó. Una opinión que se basa en documentos y testimonios, aunque lo más probable (una opinión no fundamentada en nada) es que cantara con un falsete perfeccionado. He leído por ahí que Bellini no escribió ese Fa sobreagudo, sino un Re, y que fue el propio Rubini en un ensayo general delante del compositor, quien subió dos tonos en un alarde egocéntrico.

La personalidad de Arturo en la ópera I Puritani, en esos momentos finales de desesperación, requiere, en mi opinión, un grito de rebeldía tal que bien puede quedar representado canoramente con el sobreagudo Reb5 con lo que queda cumplido el dramatismo exigido. Algo por encima de esa nota -ya de por sí demasiado alta para un tenor- es chillido.

En la grabación de I Puritani dirigida por Bonynge con su mujer, Sutherland, y Pavarotti,  el tenor italiano empleó un falsete que, por lo visto, no gusta a nadie. Hizo, efectivamente, lo que pone la partitura, pero el sobreagudo no suena natural y el personaje pierde su masculinidad.

Hay mucha discusión en foros y tertulias acerca de quién alcanza hoy día esa nota, o quien la pronuncia mejor, etc (y hay foros en los que los intervinientes llegan al insulto personal). Y también hay quien pasa de esta polémica y prefiere las actitudes que tomó en su día Kraus y hoy Diego Florez: no cantarla y limitarse a un Reb e interpretar el papel en su conjunto brillantemente.

Yo creo que la discusión está bien como curiosidad, pero en esencial el canto en la ópera debe calificarse como un todo: dicción, interpretación teatral (no hay que olvidar que la ópera es teatro cantado), musicalidad, belleza canora, etc. sin limitarse exclusivamente al juicio limitado de una nota.  Y si alguien no está de acuerdo pues respetada sea su opinión; todo, excepto intolerancias.

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MITRIDATE, RE DI PONTO

Mozart compuso esta obra a los ¡¡¡ 14 años!!!.  Fue representada por primera vez en Milán en 1770. Tras su representación, la obra, considerada durante mucho tiempo como una obra juvenil e inmadura, fue olvidada y solo al final del siglo XX comenzó a llegar nuevamente a los escenarios. Hoy está considerada como una obra maestra, sobre todo por la belleza de sus árias.

Y, como un mantra a lo largo de la Historia, la figura del padre es la protagonista de la obra. Su autoridad es desafiada por hijos y prometida que rechazan los planes paternos rebelándose contra ellos mediante traiciones y engaños. La figura paterna volverá o ocupar un puesto singular en la partitura mozartiana con Don Giovanni, como lo fue en la posterior obra de otro genio de la música: Verdi.





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