El secreto del Unicornio
CONTENIDO

En el mástil roto de un barco a escala llamado El Unicornio que pensaba regalar al Capitán, Tintín encuentra por casualidad  un pequeño pergamino con un enigmático mensaje. No solo él quiere descubrir su significado. Pronto se encuentra en una carrera por encontrar un tesoro con unos marchantes de arte que emplearán todo tipo de medios para hacerse con el botín. El tesoro perteneció al caballero de Haddoque,  un antepasado del capitán Haddock, que en sus memorias (en poder de su chozno, Haddock) confiesa que antes de entregar su barco a los piratas que lo asaltaron -dirigidos por el temido Rackham el Rojo- prefirió hundirlo cerca de una isla en la que se refugió hasta que fue rescatado. También asegura que robó el tesoro del pirata, con el que compró un castillo, el de Moulinsart, y que su deseo era legarlo a sus tres hijos. A los 3 regaló una maqueta de su barco, una de las cuales Tintín compró para regalar al capitán. El texto del pergamino encontrado por Tintín no aclara el lugar en que está enterrado el barco aunque descubre que se necesitan otros dos pergaminos más -los de cada uno de los hijos de Haddoque- para solucionar el enigma. Tintín es secuestrado por los hermanos Pájaro, los marchantes de arte, que también ansían el tesoro. Aparece aquí, por primera vez también, el castillo de Moulinsart, donde viven los bribones. Tras reducirlos con mañas ingeniosas, Tintín encuentra los 3 pergaminos y con ellos la luz. Y a buscar el tesoro  se aprestan nuestros héroes. La continuación de las aventuras se pueden leer en el siguiente álbum, "El tesoro de Rackham el Rojo".
EDICIONES

Editorial Casterman, 1943 en francés  y en color
No ha habido modificaciones
Editorial Juventud.
Primera edición: 1959, con lomo de tela verde
Traducción del francés: Concepción Zembrera
Sin ISBN en sus cinco primeras ediciones
ISBN 13: 978-84-261-0276-8 (978-84-261-1420-4 , rustica)
ISBN 10: 84-261-0276-X (84-261-1420-2, rustica)
Encuadernado en cartoné   Formato: 23 x 30 cm



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HISTORIA

Con esta historia, la editorial Casterman decide conquistar otros mercados europeos; en concreto, el inglés, el alemán y el español. Hasta ahora, las aventuras de Tintín solo las conocían los lectores belgas a través de las viñetas de Le Petint Veingtieme, Le Soir o la revista Tintín. Los editores consideraron que este álbum y su continuación, "El tesoro de Rackham el Rojo", tenían la suficiente solidez para poder exportarse al mercado europeo. Por eso, Casterman editó ambos álbumes en España en 1952; hoy son llamados los álbumes del "medallón" por el filete elíptico que aparece en la parte superior de la portada. Son una rareza y en el mercado no se venden por menos de 1.500 euros.

El mundo marítimo ocupa un lugar importante en la obra de Hergé: en quince de los veintitrés álbumes de Tintín aparecen barcos: El Ramona, El Pachacamac, El Aurora, El Sirius y El Unicornio, el más bello de todos. Ya de pequeño me fascinó la estampa de este galeón de tres mástiles con su majestuoso alcázar y sus portillos con las baterías de cañones.




LOS PALOS Y LAS VELAS DE UN GALEÓN

El galeón es una embarcación típicamente española que surgió con el objetivo de comercial con las Indias. Cubría la necesidad de la Corona de un navío que compartiera la capacidad de carga de la nao con la velocidad y maniobrabilidad de la carabela.

Este invento español fue adoptado y perfeccionado por otras Armadas. A principio del siglo XVI, Francisco I de Francia había ordenado la construcción de cierto número de nefs-galères o galions.

Un galeón del siglo XVI tenía unos 45 metros de eslora que se incrementó con el paso de los años. Su arboladura estaba compuesta por tres palos. El mesana tenía en su parte más alta una vela cuadrada sobremesana (si hubiese más velas sobre ella, se llamarían perico, sobreperido y sosobreperico) y una vela latina o cangreja que permitía negociar mejor con vientos desfavorables, es decir, contrarios al rumbo que el barco quería mantener.  Si esta vela fuese cuadrada se llamaría vela de mesana. Puede haber velas cangrejas en los otros palos; entonces se llamarían cangrejo mayor (en masculino) y cangrejo de trinquete.

El palo mayor aparejaba tres velas cuadradas en la que la vela inferior o gran gavia (o vela mayor) representaba casi la mitad de velamen.

El trinquete llevaba tres velas, el trinquete, el velacho y el juanete de proa, pero podría tener más velas, que se llamarían sobrejuanete y sosobrejuanete de proa.

En los más gelones grandes existía un cuarto palo a popa llamado contramesana o buenaventura con una vela triangular cuyos cabos o escotas se fijaban en un asta horizontal que sobresalía por popa y se denominaba botalón.






Al parecer, Hergé se basó en varios galeones y fragatas del s. XVII. Uno de ellos, según dicen los expertos, fue "Le Brilliant", botado en el puerto Le Havre en 1690. Otro fue la fragata inglesa "Unicorn" del siglo XVIII. Hergé no conocía el navió danés llamado "El Unicornio" ("Enhjornigen"), cuya maqueta le regaló el editor Carlsen tras conocer el album.  Aunque a mi, personalmente, El Unicornio de Tintín me recuerda al galeón sueco "Vasa" mandado construir por el rey Gustavo Adolfo II.



"El Unicornio" ("Enhjornigen")
"Vasa"
El galeón es una embarcación típicamente española que surgió con el objetivo de comercial con las Indias. Cubría la necesidad de la Corona de un navío que compartiera la capacidad de carga de la nao con la velocidad y maniobrabilidad de la carabela.

Este invento español fue adoptado y perfeccionado por otras Armadas. A principio del siglo XVI, Francisco I de Francia había ordenado la construcción de cierto número de nefs-galères o galions.


EL PROBLEMA DE LOS MERIDIANOS

En este álbum aprendí, ya de pequeño, el conflicto científico y político que hubo entre las naciones para determinar el meridiano universal. Resulta que antes del famoso meridiano de Geenwich, estaba el de París, y Hergé en esta historia se sirve de él para acentuar el suspense de la trama. Pero esta es otra historia que contaré en el siguiente volumen: El tesoro de Rackham el Rojo.



En una feroz batalla, en cuya viñeta me pasaba horas determinando quién era amigo o enemigo, el caballero de Haddoque es hecho prisionero y es atado al palo mayor de El Unicornio. Allí recibe la visita del temible Rackham que le enseña su extraordinario tesoro. El rostro del caballero se ilumina ante el brillo de las piedras preciosas y el oro.

Cuando al final de la historia, Tintín y el capital Haddock se hacen con los tres pergaminos no saben qué hacer con ellos. En cada pergamino aparecen unas cifras que parecen determinar una longitud y una latitud, pero en cada uno el número es diferente. Al final del cuento, Tintín descubre que juntando los tres manuscritos y leyendolos a través de una fuente de luz, aparecen los grados, minutos y segundos de una latitud y de una longitud. El punto exacto donde fue hundido El Unicornio. Y allí, se diponen a viajar nuestros amigos en busca del tesoro del Rackham el Rojo.

En el siguiente álbum he calculado las coordenadas con el meridiano de París y con el de Greenwinch sobre el que calcularon mal Tintín y Haddock. La diferencia es de tan solo 4º 11' 42'', suficientes como para no encontrar el barco hundido.
TINTÍN DESDE MI INFANCIA
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