TESITURAS de TENOR
TENOR LÍRICO


El tenor lírico posee el registro apropiado para interpretar la mayoría de los papeles pues puede adentrarse en los escritos para tenores ligeros o en el campo del tenor dramático, en el caso de que su voz, como le ocurre a Plácido Domingo, posea registros bajos. 

El repertorio, como he dicho, es muy amplio y lo detallo en recuadro adjunto, pero tal vez sea apropiado destacar el papel de Cavaradossi, de Tosca, en el que Domingo nos brinda una interpretación soberbia en el MET neoyorkino. Desde luego, nada que ver con la interpretación que hizo en su momento su compatriota, el tenor aragonés, Miguel Fleta cuya «messa di voce» es apabullante. No es mi deseo establecer comparativas ni mucho menos sentencial sobre la bondad de esta o aquella interpretación, pero incluyo aquí ambas exhibiciones con la sola finalidad de resaltar dos estilos.

El aria que escribió Puccini es plena «mobidezza» expresada por el reo de un modo melancólico y, sobre todo, desesperado. Es dificil encontrar un canto tan dramático como este (tal vez in Pagiacci, de Leoncavallo) en que la muerte irremediablemente acabará con todo lo delicado y bello. ¡Y que forma tan cruel de morir que recordando lo mejor del pasado!.

Las dos formas de interpretar las notas  de «Lucevan le stelle» (la de Fleta y la de Domingo) son espectaculares. La dramática interpretación de Fleta, sin embargo, resulta a mi juicio más eficaz y llena de sentimiento, con esa «messa di voce» en dos pasajes, extinguiendo la voz durante varios segundos y volviéndola  a encender con el mismo fiato y con una facilidad pasmosa. El final con un lloro dramático puede resultar excesivo a algunos aunque fue muy atractivo para el gusto de la epoca (1922). Fleta no volvió a repetirlo en ninguna de sus 3 grabaciones posteriores.





MITRIDATE, RE DI PONTO

Mozart compuso esta obra a los ¡¡¡ 14 años!!!.  Fue representada por primera vez en Milán en 1770. Tras su representación, la obra, considerada durante mucho tiempo como una obra juvenil e inmadura, fue olvidada y solo al final del siglo XX comenzó a llegar nuevamente a los escenarios. Hoy está considerada como una obra maestra, sobre todo por la belleza de sus árias.

Y, como un mantra a lo largo de la Historia, la figura del padre es la protagonista de la obra. Su autoridad es desafiada por hijos y prometida que rechazan los planes paternos rebelándose contra ellos mediante traiciones y engaños. La figura paterna volverá o ocupar un puesto singular en la partitura mozartiana con Don Giovanni, como lo fue en la posterior obra de otro genio de la música: Verdi.
ALGUNOS PAPELES PARA TENORES LÍRICOS
   

        Alfredo, La traviata (Verdi)
        Arturo, I puritani (Bellini)
        Chevalier, Diálogos de carmelitas (Poulenc)
        David, Die Meistersinger von Nürnberg (Wagner)
        Il Duca di Mantova, Rigoletto (Verdi)
        Edgardo, Lucia di Lammermoor (Donizetti)
        Elvino, La sonnambula (Bellini)
        Faust, Faust (Gounod)
        Fenton, Falstaff (Verdi)
        Hoffmann, Los cuentos de Hoffmann (Offenbach)
        Lensky, Eugenio Oneguin (Chaikovski)
        Oronte, I Lombardi alla prima crociata (Verdi)
        Paris, La belle Hélène (Offenbach)
        Pinkerton, Madama Butterfly (Puccini)
        Rinuccio, Gianni Schicchi (Puccini)
        Rodolfo, La bohème (Puccini)
        Roméo, Roméo et Juliette (Gounod)
        Tamino, Die Zauberflöte (Mozart)
        Werther, Werther (Massenet)
        Wilhelm Meister, Mignon (Thomas)
        Arnold, Guillaume Tell (Rossini)




       




       
   



   














 


   























   
       
       

ALGUNOS TENORES LÍRICOS

    Roberto Alagna
    Giacomo Aragall
    Evgeny Belyaev
    Jussi Björling
    Alessandro Bonci
    José Carreras
    Richard Croft
    Richard Crooks
    Giuseppe Di Stefano
    Salvatore Fisichella
    Ernst Haefliger
    Vittorio Grigolo
    Ivan Kozlovsky
    Alfredo Kraus
    Sergei Lemeshev
    Luis Lima
    Mario Lanza
    

    









   






TENOR LÍRICO-SPINTO


El tenor spinto (la palabra italiana significa empujado, ayudado) es, como en el caso que ya vimos de las sopranos, un cantante a medio camino entre el tenor ligero y el dramático. Tiene, por tanto, más cuerpo que aquel  y desde luego más poder. Dos ejemplos claros de este tipo de tenor son los españoles Miguel Fleta (quizás uno de las voces más apasionadas y poderosas de la escena operística -«la voz de los sentidos» se le llamó- con un agudo limpio y unos graves absolutamente baritonales) y Plácido Domingo, de inapelable presencia y voz abaritonada.


ALGUNOS PAPELES PARA TENORES LÍRICO-SPINTO
   

        Andrea Chénier, Andrea Chénier (Giordano)
        Canio, Pagliacci (Leoncavallo)
        Des Grieux, Manon Lescaut (Puccini)
        Don Carlo, Don Carlos (Verdi)
        Don José, Carmen (Bizet)
        Erik, Der Fliegende Holländer (Wagner)
        Ernani, Ernani (Verdi)
        Hermann, La dama de picas (Chaikovski)
        Idomeneo, Idomeneo (Mozart)
        Macduff, Macbeth (ópera) (Verdi)
        Manrico, Il trovatore (Verdi)
        Mario Cavaradossi, Tosca (Puccini)
        Maurizio, Adriana Lecouvreur (Cilea)
        Max, Der Freischütz (Weber)
        Pollione, Norma (Bellini)
        Stiffelio, Stiffelio (Verdi)
        Riccardo, Un ballo in maschera (Verdi)
        Turiddu, Cavalleria rusticana (Mascagni)



       




       
   



   














 


   























   
       
       

ALGUNOS TENORES LÍRICO-SPINTO

    Peter Anders
    Daniele Barioni
    Carlo Bergonzi
    Franco Corelli
    Mario Filippesch
    Miguel Fleta
    Plácido Domingo
    Beniamino Gigli
    Giacomo Lauri-Volpi (en su última etapa)
    Pedro Lavirgen
    Giovanni Martinelli
    Jonas Kaufmann
    Aureliano Pertile
    Vyacheslav Polozov
    Georges Thill
    Richard Tucker
    

    









   






Una de las voces más destacadas entre los spinto, además de Fleta, es, sin duda, Franco Corelli, con una potencia y mordente en el agudo extraordinarios. Su presencia física agraciada y su voz hacían de él un tenor completo, capaz de enamorar a quien le escuchaba y a quien, además, le veia.

Hay dos grabaciones memorables de este tenor interpretando a Turandot: una es la grabación que para la RAI hizo con su orquesta de Milán en el año 1958 bajo la dirección de Previtali, y otra es la que hizo años más tarde, en 1961, en el MET neoyorkino bajo la dirección de Leopold Stokowski.

En un principio iba a traer aquí aquella por el solo hecho de que veíamos interpretar a Corelli (además de escucharle). He preferido, sin embargo, la segunda grabación del año 1961 porque está hecha en vivo y con la dirección de Leopoldo Stokowsky, nada menos, a quien recuerdo de la película «Fantasía».

La grabación que traigo, sin embargo, tiene algunas alteraciones hechas por mi. En la representación original de 1961 en Nueva York el público estalló entusiasmado con vítores y aplausos al acabar Corelli por lo que Stokowsky tuvo que interrumpir la obra. Yo he editado este final uniendo la reanudación de la pieza con el final del canto y pasando los aplausos al final. Es decir, he imaginado el transcurrir del aria como debió ser. Ha sido una manipulación, un experimento, un entretenimiento sin malicia. No obstante, para respetar las cosas como fueron, he incluido también el final tal y como se produjo realmente, con los aplausos del público enfervorecido y la reanudación de la obra por su director. Espero que se me sepa perdonar esta edición creativa.


FLETA, TOSCANINI Y PUCCINI: TRES PERSONAJES Y DOS ANÉCDOTAS

Ya he dicho que Miguel Fleta fue una de las mejores voces de su tiempo. Tras su muerte en 1938 su estela se fue injustamente desvaneciendo y su merecida fama de antaño apenas es hoy recordada por unos pocos. Tenía, como todos los divos, un genio indomable y la seguridad que tenía en si mismo le enfrentó hasta con el mismísimo Arturo Toscanini.

El autor de su biografía Alfonso Carlos Saiz Valdivielso, en su libro «Memoria de una voz», recoge una anécdota durante la interpretación en la Scala de Milán, en 1924, del aria de Rigoletto «La donna è mobile» que Fleta interpreto contraviniendo a las indicaciones del director de la orquesta, Arturo Toscanini. Durante uno de los filados de Fleta, Toscanini no esperó y puso en marcha la orquesta dejando en evidencia la disarmonía entre director e intérprete.

Al término de la obra, Fleta reconvino a Toscanini con quien sostuvo una tensa conversación:

-¡Mire maestro, no vuelva a ponerme en evidencia!
-¡Haré lo mismo cada vez que usted pretenda enmendarle la plana al autor!
- ¡Eso ya lo veremos!
-¡Claro que lo veremos!
-¡Pues sepa - le espetó Fleta- que el público viene a verme a mí que estoy de frente, y no a usted que está de espaldas!

Tres días más tarde, en una nueva representación, el orgulloso español claudicó frente al mestro e interpretó el ária según sus instrucciones.

Pocas semanas después, Puccini, a punto de morir, aún no ha acabado de componer el acto III de última ópera: Turandot. Habla con Toscanini a quien revela que sus tenores favoritos para representar a Calaf son Beniamino Gigli o Giacomo Lauri-Volpi. Toscanini guarda silencio y Puccini se da cuenta de que el mutismo de su amigo es elocuente:

-¿Tú qué opinas?
-Que Calaf exige una voz plena de melancolía
-¡Melancolía, melancolía! - replica el compositor-. ¡Qué voz tiene melancolía!
- ¡La de Miguel Fleta! -contesta Toscanini
-¿De modo que prefieres a ese diablo español?
-Si he de ser yo quien elija desde luego.

Así fue como Fleta interpretó en Milán, en 1926, dos años después de la muerte de su autor, el papel de Calaf. Había acabado la ópera un año antes el autor de «Cyrano de Bergerac», Franco Alfano.  Toscanini fue el encargado de estrenar la obra de su fallecido amigo  pero al llegar a la mita del tercer acto, justo allí donde había quedado inconcluso, bajo la batuta y dijo al público: "Aquí acabó el maestro. En esta nota falleció" y abandonó el atril.