En los rodajes, los cámaras siempre nos hacían cargar con el trípode. Aquí estamos subiendo a Namche Bazaar, en el Himalaya.
En este helicóptero ruso descendimos a Katmanchu tras haber llegado hasta el Monasterio de Tambuche a 3.600 metros, sin haber visto al Yeti.
Nos tuvimos que levantar temprano para rodar un amanecer en el Everest.
El madrugón mereció la pena aunque pasamos muchísimo frío aquella mañana. El Everest se desperezó con toda su belleza.
En esta ocasión, pensando sobre una crónica, me dormí mientras el equipo rodaba minuciosamente un telar budista en Nepal; unas imágenes que luego no publicamos porque no me cuadraban en el guión. Como el rodaje era tan pesado y yo estaba tan cansado, me quedé dormido y mi amigo Ángel Navarro me sacó esta foto.
Tras el magnicidio del Rey Birendra y la reina, asesinados al parecer por su hijo, el principe heredero al trono de Nepal, el médico de palacio, doctor Devkota, fue llamado inmediatamente. Cuando llegó no pudo sino certificar la muerte de la pareja real y de su hijo que tenía un tiro en la sién. El príncipe Dipendra aún estaba agonizante cuando llegó del médico. Aquella matanza, en la que murieron otras siete personas, tuvo su origen, según se dijo, por la negativa de los padres a aceptar a la novia del magnicida, Devyani Rana. ¿Suicidio? ¿Asesinato? Las declaraciones que me hizo el doctor Devkota, que le atendió antes morir desangrado, dejan abiertas ambas posibilidades.
Claro que sin un buen equipo todo sale mal. Rodar con Juanjo (técnico de sonido), Jesús (un tipo estupendísimo, que desgraciadamente ya no está con nosotros) y Ángel (realizador) fue garantía de éxito. Así nos recibieron en una aldea de la llanura nepalesa.
No todo en Nepal es Himalaya. En la zona del Teray se siembran trigo y otros cereales
Este Gurú asegura que predijo la matanza en el palacio Real de Katmandú. A mi me aseguró que triunfaría de anciano.