El Partenón, o lugar de virgen, es un templo dedicado a Atenea. Fue construido 450 años antes de Cristo sobre el lugar en que hubo otro templo destruido por los persas. Los arquitectos fueron Ictino y Calícrates si bien bajo las directrices del escultor ateniense Fidias. Los arquitectos consiguieron que el efecto visual que produjera el Partenón no permitiera la deformación que se produce al situarse debajo de grandes monumentos: con certeras alteraciones (columnas no equidistantes, levemente arqueadas hacia el centro, frontón arqueado y estilóbato ligeramente convexo) en su construcción lograron obtener el efecto visual perfecto.
El Partenón conservó su carácter religioso en los siglos siguientes y fue convertido en una iglesia bizantina, una iglesia latina y una mezquita musulmana. Pero en 1687, los turcos lo utilizaron como depósito de pólvora durante el sitio veneciano.
Esta colina de 278 metros recibió su nombre de los lobos que antiguamente habitaban los pinares de sus laderas. Según la mitología la diosa Atenea, patrona de Atenas, quería que su templo de la Acrópolis estuviera cerca del cielo por eso una noche de tormenta arrancó una roca del monte Penteli para colocarla sobre la Acrópolis pero cuando la trasladaba dos pájaros negros le dieron una mala noticia y Atenea sobresaltada soltó la roca que cayó en el centro de Atenas.Desde el Licabeto se divisa una panorámica de la Acrópolis y de toda la ciudad y, si la contaminación lo permite, pueden verse la cuenca del Ática, las montañas de alrededor y las islas de Salamina y Egina.
Este estadio de atletismo fue construido íntegramente con mármol blanco. Durante la época clásica había asientos de madera. Posteriormente se rehizo en mármol en el 329 aC y fue ampliado y renovado por Herodes Atticus en el 140 AD, alcanzado una capacidad de 50,000 espectadores todos ellos sentados. Los restos de la antigua estructura fueron escavadas y restauradas. Fue reconstruido en 1895 sobre el antiguo para los primeros Juegos Olímpicos de la era moderna (celebrados en Atenas en 1896). En la época de su construcción las medidas de los estadios de atletismo no estaban aún estandarizadas, y tiene una disposición diferente de los estadios actuales, con una pista en forma de U y capacidad para 80.000 espectadores.
Allí comí con mi guía, un tipo inteligentísimo con un absoluto dominio del inglés y con grandes conocimientos de historia.
Grandes vistas de Atenas, cuando la contaminación desaparece (que es casi nunca). Aquí estoy hablando con Madrid que no cesaba de llamar. Me sacó la foto mi cámara Manolo Zúñiga, una bellísima persona y gran fotógrafo. Junto al técnico de sonido, Fernando Brioles, pasamos unos días inolvidables e hicimos un buen trabajo.