El brazo de Casiquiare

Es el único río en el mundo que une dos cuencas fluviales: comunica las aguas del Orinoco con las del Amazonas. El Brazo o Caño Casiquiare se origina por el desvio de un tercio de las aguas del Rio Orinoco cerca de la poblacion de la Esmeralda hasta desembocar el el Rio Negro, cerca de la poblacion de San Carlos de Rio Negro, el cual desemboca a su vez en el Rio Amazonas.

Volkmar Vareschi, naturalista alemán, realizó un viaje a través de Venezuela siguiendo el itinerario realizado por Humboldt 150 años antes. Como resultado de dicho viaje escribió un libro bien documentado con numerosas fotografías, titulado Orinoco arriba en el que propone los motivos que dieron origen a la especie de "derrame" o vertido de parte de las aguas del Orinoco hacia el oeste a través del río Casiquiare. Señala Vareschi que la existencia de una angostura del Orinoco aguas arriba de la derivación del Casiquiare, explica el ensanchamiento posterior donde las aguas pierden velocidad y, por un efecto de "tobera", apareció en el fondo del cauce una especie de "loma" arenosa que dividió la corriente en dos brazos (al menos, en el fondo del cauce) y que por este motivo se convirtió en una especie de dos corrientes independientes dando origen la corriente de la izquierda al río Casiquiare.

Habitualmente la dirección del agua es Orinoco-Amazonas, pero cuando este último baja más crecido, el flujo es a la inversa. La explicación hidrogeológica a tan extraño fenómeno viene dada por el escaso desnivel de los territorios por los que circula el Casiquiare - de menos de 3 mm por kilómetro- y por la más que incierta divisoria de aguas entre ambas cuencas, que no es sino una vasta planicie repleta de zonas inundadas.

El canal, de 326 kilómetros - navegables en su mayoría-, conecta las faunas y floras de ambos sistemas fluviales y fue durante siglos un auténtico quebradero de cabeza y fuente de discusión para cartógrafos y geógrafos. El que transcurra por una zona inexplorada y remota para los "hombres civilizados" y cubierta por densas junglas anegadas la mayor parte del año, no hizo sino alimentar el interés sobre este curso de agua en una sociedad ávida de aventuras como la europea que, hacia el siglo XVIII, veía cómo muchas de las fronteras hasta entonces consideradas ignotas y desconocidas se iban perfilando. Los confines del globo iban perdiendo poco a poco su misterio y los exploradores y sociedades geográficas habían medido y puesto nombre a casi cualquier rincón de los cinco continentes. Un caprichoso curso de agua que, en ocasiones, cambia su dirección; que conecta dos de los ríos más caudalosos del planeta y que discurre por territorios impenetrables, resultaba demasiado sugerente como para no atraer la atención de los científicos de la época.

No fue hasta 1799, cuando Alexander von Humboldt , Alexander Bonpland y el misionero español Bernardo Zea constataron la veracidad de las fuentes que mencionaban el extraño fenómeno de la comunicación fluvial y lo registraron cartográficamente. De la expedición nació la que sería la obra más emblemática de Humboldt "Del Orinoco al Amazonas: Viaje por las regiones equinocciales del Nuevo Continente".


Habitualmente la dirección del agua es Orinoco-Amazonas, pero cuando este último baja más crecido, el flujo es a la inversa. La explicación hidrogeológica a tan extraño fenómeno viene dada por el escaso desnivel de los territorios por los que circula el Casiquiare - de menos de 3 mm por kilómetro- y por la más que incierta divisoria de aguas entre ambas cuencas, que no es sino una vasta planicie repleta de zonas inundadas.

El canal, de 326 kilómetros - navegables en su mayoría-, conecta las faunas y floras de ambos sistemas fluviales y fue durante siglos un auténtico quebradero de cabeza y fuente de discusión para cartógrafos y geógrafos. El que transcurra por una zona inexplorada y remota para los "hombres civilizados" y cubierta por densas junglas anegadas la mayor parte del año, no hizo sino alimentar el interés sobre este curso de agua en una sociedad ávida de aventuras como la europea que, hacia el siglo XVIII, veía cómo muchas de las fronteras hasta entonces consideradas ignotas y desconocidas se iban perfilando. Los confines del globo iban perdiendo poco a poco su misterio y los exploradores y sociedades geográficas habían medido y puesto nombre a casi cualquier rincón de los cinco continentes. Un caprichoso curso de agua que, en ocasiones, cambia su dirección; que conecta dos de los ríos más caudalosos del planeta y que discurre por territorios impenetrables, resultaba demasiado sugerente como para no atraer la atención de los científicos de la época.

No fue hasta 1799, cuando Alexander von Humboldt , Alexander Bonpland y el misionero español Bernardo Zea constataron la veracidad de las fuentes que mencionaban el extraño fenómeno de la comunicación fluvial y lo registraron cartográficamente. De la expedición nació la que sería la obra más emblemática de Humboldt "Del Orinoco al Amazonas: Viaje por las regiones equinocciales del Nuevo Continente".


El relámpago del Catatumbo

El relámpago del Catatumbo es un singular fenómeno meteorológico que se produce en el sur del lago de Maracaibo en Venezuela, cuyo nombre proviene del río Catatumbo.

Este fenómeno se caracteriza por ser un relámpago casi continuado que se produce en nubes de gran desarrollo vertical formando arcos eléctricos entre los 2 y los 10 kilómetros de altura (o más), a medida que los vientos alisios penetran en la superficie del lago en horas de la tarde (cuando la evaporación es mayor) y se ven obligados a ascender por el sistema montañoso de Perijá (de 3.750 msnm) y la Cordillera de Mérida, el ramal venezolano de los Andes (de 5.000 msnm, aproximadamente).

El origen de este fenómeno está en el efecto orográfico de estas cordilleras que encierran y frenan a los vientos del noreste produciéndose nubes de gran desarrollo vertical, concentradas principalmente en la cuenca del río Catatumbo. Este fenómeno es muy fácil de ver desde cientos de kilómetros de distancia, es decir, desde el propio lago (donde no suelen presentarse nubes durante la noche) por lo que también se conoce como el Faro de Maracaibo, ya que las embarcaciones que surcaban la zona podían navegar durante la noche sin problemas en la época de la navegación a vela. Tiene una ocurrencia anual de 140 a 160 noches o más, durando hasta 10 horas por noche y produce hasta 280 descargas por hora. Además, estas tormentas eléctricas producen un elevado porcentaje de toda la capa de ozono generada a escala mundial por lo que el relámpago del Catatumbo puede considerarse como uno de los principales regeneradores individuales de la capa de ozono del planeta(generando un total del 10% de la mismas), pues produce aproximadamente 1.176.000 descargas eléctricas atmosféricas. El origen de esta formación de ozono se encuentra en la ionización de los gases atmosféricos con las intensas descargas eléctricas.

Tormenta sobre Madrid

Fue una tormenta memorable porque rayos y truenos no cesaban de romper el cielo celebrándo la noche de san Juan, un 24 de junio de 2010. La fuerza de la naturaleza aún no la hemos dominado. Con la energía de un solo rayo podríamos iluminar una ciudad.